Ronald, los 13 cuentos de tu libro "Boite Regine" se sitúan en distintos puntos de la provincia de San Antonio. ¿Qué es lo que te lleva a someterte a este particular pie forzado?
"Boite Regine" surge de un par
de años recorriendo distintas localidades, cerros y poblaciones, en los que me
vinculé con la realidad social y cultural del puerto y el litoral. Conocer la
violencia, pobreza y abandono en que viven muchas personas y comunidades.
Reencontrarme con compañeros y compañeras y sus historias de resistencia a la
dictadura militar en Chile y Latinoamérica. Abrir el corazón para escuchar a las
y los jóvenes marginales, líderes de pandillas, ladrones, drogadictos. Mirar
los ojos de mujeres que te cuentan sus historias de amor, fracasos y
traiciones, fueron todos elementos vitales que me llevaron a bucear en
profundidades humanas, vitales, y dialogar con sus voces y con la mía. Siempre
he creído que la literatura si no se sostiene en la calle, si no da cuenta de
lo que sucede más allá de tu ombligo y divagaciones, no sirve de nada. En
general escribo en los bares, donde me refugio a ratos para encontrar a hombres
y mujeres que tienen algo importante que contar, hombres y mujeres que
abandonaron la tristeza del domicilio y la cajita idiota de la televisión que
te dice cómo ser y cuáles deben ser tus deseos por los que debes esforzarte y empeñar
la vida. De esta manera fui urdiendo, adentrándome en historias humanas
extraordinarias, fundamentales para un lector inquieto que quiera conocer el
puerto de San Antonio y el litoral, más allá del mar, el verano y las puestas
de sol.


















