viernes, 27 de noviembre de 2015

Mario Casasús, periodista e investigador: "Bachelet debería expropiar la Fundación Neruda"


Hace un par de años, la denuncia de Manuel Araya apuntando a un posible asesinato de Pablo Neruda generó fuerte impacto. El vate, muerto esa aciaga noche del 23 de septiembre de 1973, no habría fallecido por causas derivadas del cáncer de próstata que lo aquejaba, sino por un supuesto envenenamiento. Inmediatamente la noticia acaparó titulares de la prensa mundial. Dentro de nuestras fronteras, las palabras de quien fuera asistente personal del poeta despertaron, desde distintos frentes, voces de incomodidad, incluso de abierto rechazo. La denuncia resultaba absurda, sin base, extemporánea, de mal gusto. Sin embargo, para sorpresa de muchos, la justicia chilena decidió reabrir el caso, ordenando la exhumación de los restos del Nobel para su traslado desde la Casa de Isla Negra hasta Santiago, y ser sometidos a pesquisas de laboratorio. Medida particularmente resistida por la Fundación Neruda, que a fines de 1992 había logrado hacer cumplir la voluntad del poeta relativa a fijar como punto para su descanso eterno los jardines de su última y más querida casa frente al Pacífico. Tras resultados preliminares que parecían dar la razón a los detractores, la investigación -todavía en curso- finalmente descartó el cáncer como causa directa de la muerte del vate. Hace pocas semanas, el diario español El País dio a conocer un documento oficial del gobierno de Chile que señala "altamente probable" que Neruda haya sido asesinado.

Desde hace más de una década el periodista mexicano Mario Casasús viene estudiando la figura de Neruda y especialmente las circunstancias de su muerte. Su labor investigativa respecto a este caso resalta como una de las más exhaustivas desarrolladas hasta ahora. Es coautor del polémico libro "El doble asesinato de Neruda". Algarrobo Al Día quiso conversar con él y dar a conocer a sus lectores sus interesantes opiniones respecto a este álgido tema.


Llama la atención su particular interés por la figura de Pablo Neruda. De hecho, sus investigaciones y publicaciones respecto a esclarecer la verdad sobre su muerte deben ser las más importantes que se han hecho hasta ahora. ¿Cuándo nace y qué origina este fuerte vínculo con la figura del poeta?

La biografía de Pablo Neruda está estrechamente vinculada con México en general, y con la región de Morelos en particular, Morelos es mi región natal. En la municipalidad de Cuernavaca el diplomático Neftalí Reyes se divorció de su primera esposa Maruca Reyes, y en la población de Tetecala contrajo nupcias con la pintora argentina Delia del Carril. La capital de Morelos fue el último lugar que visitó Neruda en México, porque en la ciudad de Cuernavaca vivía su amigo David Alfaro Siqueiros. Neruda había elegido a México como su segunda patria, aquí viviría su exilio –ahora sabemos que se habría internado en el Instituto Nacional de Cancerología-. En conclusión, Neruda es un personaje del imaginario mexicano, por el Canto General (publicado en México -1950- con ilustraciones de Siqueiros y Rivera), por su actividad cultural durante el consulado de Chile en México (1940-1943), por su amistad con Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Andrés Henestrosa, con la familia Revueltas y otros intelectuales de México. Llevo 13 años estudiando la biografía y poesía de Neruda, era algo natural para mí investigar su muerte.

¿Qué sentimiento le produce la reciente revelación del documento oficial del gobierno de Chile en que se considera "altamente probable" que Neruda haya sido asesinado?

De repudio absoluto, es un claro intervencionismo del gabinete de Bachelet ante la impecable labor del juez Mario Carroza. Es un signo de oportunismo político, el Ministerio del Interior se subió al tren del Caso Neruda, con su “informe” dejó un panorama muy turbio, el gobierno de Bachelet está presionando al equipo forense, a los medios de comunicación y al poder judicial de Chile. Este “informe” ha servido para que el nefasto “periodista” Francisco Marín confunda a los lectores mexicanos, el falsificador y fracasado político de Valparaíso se ha montado en el “informe” para dar un veredicto anticipado y lucrar económicamente –está pidiendo cientos de dólares para hacer un documental, que en realidad es infomercial de TV, sin una voz crítica, será un panfleto y un negocio para el “productor de cine” Francisco Marín-. El Ministerio del Interior ha creado un Frankenstein con su “informe”, no se puede debatir con un falsificador, los políticos no tienen sentido de autocrítica, Bachelet le dio a Marín el pretexto perfecto para continuar lucrando con el Caso Neruda. Exijo que los políticos dejen de ensuciar la investigación en torno a la muerte de Neruda, los lectores deben ser advertidos ante la nula credibilidad de Francisco Marín, el ridículo aspirante a la alcaldía de Valparaíso está falsificando la historia, y en nada ayuda la intervención del Ministerio del Interior.

La Fundación que hoy maneja el patrimonio del vate genera fuerte rechazo en sectores de la comunidad intelectual chilena, más aún ahora último en que parece haber endurecido cierta política administrativa de caracter netamente mercantilista, desentendiéndose de la voluntad expresada por el mismo Neruda. En este aspecto, ¿cómo evaluaría el papel que le tocó desempeñar a Matilde Urrutia tras la muerte del Nobel?

Los directivos de la Fundación Neruda son igual de peligrosos que Francisco Marín, ellos se presentan como “progresistas”, pero son vulgares mercenarios que lucran políticamente con Neruda. En el caso de la Fundación, se ha beneficiado por el testamento de Matilde Urrutia. La viuda falsificó la última voluntad de Neruda, permitiendo que Juan Agustín Figueroa administre las casas y los derechos de autor del poeta. Ella tenía la responsabilidad de indicar en una cláusula que al regreso de la democracia se cumpliera con la voluntad testamentaria de Neruda, pero sólo dejó un artículo transitorio, donde explica que al desintegrarse la Fundación Neruda, sus bienes inmobiliarios y el copyright deben ser administrados por la Sociedad de Escritores de Chile (SECH). ¿Por qué el gobierno de Bachelet no emite un decreto de expropiación y regresa el legado de Neruda a la SECH? Es la única salida legal. La SECH tendría la obligación de convocar a los rectores de las universidades públicas y privadas, y a la CUT para integrar el Consejo de Administración que Neruda diseñó en 1973. Matilde Urrutia vendió su alma al diablo cuando le regaló el legado de Neruda a Juan Agustín Figueroa.

En relación a este punto, a su juicio, ¿cómo se contrapone la gestión que viene desarrollando la Fundación desde hace ya varias décadas con la voluntad de Neruda respecto al manejo de su legado, expresada a través de distintos escritos y poemas?     

Neruda dictó su testamento y los estatutos de la Fundación Cantalao, había convocado al rector de la Universidad de Chile, al rector de la Universidad Técnica del Estado (hoy USACH), al rector de la Universidad Católica, al presidente de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), al presidente de la Central Única de Trabajadores (CUT) y a dos personas designadas por él mismo para que integraran un Consejo de Administración, la idea era ofrecer becas a los jóvenes poetas, artistas y científicos para que vivieran en las instalaciones de la Fundación Cantalao, había donado un terrero cercano a Isla Negra para la construcción de un edificio. Es un proyecto muy avanzado para la época, plural en el Consejo de Administración y generoso en su sistema de becas para los nuevos creadores de Chile y Latinoamérica; lamentablemente, Matilde Urrutia falsificó la voluntad testamentaria de Neruda, y en su lugar hizo una Fundación para el culto a la personalidad de Neruda, en lugar de un Consejo de Administración ha permanecido la familia y los amigos de Juan Agustín Figueroa. En lugar de becar a las futuras promesas artísticas y literarias del continente, la Fundación Neruda decide invertir el copyright (2.3 millones de dólares generados en 2003) en la bolsa de valores, en la empresa Cristalerías Chile, propiedad del finado pinochetista Ricardo Claro, un magnate de los medios de comunicación, integrante del Consejo de Administración de Televisa en México. Cuando Bachelet viajó a México, en 2006, invitó a Ricardo Claro en la comitiva presidencial, al ser socio de Televisa, Claro le abrió las puertas a Bachelet, por esa razón no confío en ningún “informe” del Ministerio de Bachelet, deberían expropiar la Fundación Neruda, o por lo menos cancelar su personalidad jurídica, pero Chile está repleto de falsificadores y fracasados políticos.

2 comentarios:

Jorge R. dijo...

Muy interesante la entrevista, se aprecia que el periodista es un amante de la poesía, su compromiso con la cultura lo hace denunciar los abusos que hacen frente a nuestras narices, en este litoral cuyos habitantes ni siquiera son capaces de defender lo suyo...

Ecosocial San José dijo...

Estimados, escribo para hacer ver algo. Hace unas horas le envíe este Link a una amiga, quien en su muro de Facebook reconocía la importancia histórica de la investigación de Francisco Marín;la cual, no es que no vea su contribución histórica, pero sí es objetivo ver cómo a partir de ella no sólo se profundiza en la investigación a favor de una respuesta favorable a ella misma, sino que su autor también busca rentabilizar de ella, como señala Casasus. Sin embargo, luego de compartir este Link a mi amiga e indicarle que antes le tenía estima al Sr. Marín, y que ahora tengo una visión crítica sobre su actuar dado que es comprobable y evidente lo que señala Casasus, y además ahora el Sr. Marín le saca rentabilidad política al asunto (valor de legibilidad de su actual candidatura, 2017, de diputados y senadores), en la cual veo también una operación de maquillaje, él me trata de mala persona y me demoniza como respuesta y que no veo el valor histórico de la investigación. Creo que el hecho de que él insulte habla más de él como persona que el contrapunto que doy respecto al cómo se visibiliza la investigación propiamente tal. Eso quería decir. Felicidades Casasus por poder acusar y decir sobre esto tal clara y valientemente. Carolina.